LONDON (II)

It’s time to continue…

11 de abril

Al día siguiente me levanté hecha polvo. La noche anterior me puse mala, porque sí, soy especialista en ponerme mala cuando viajo al extranjero. En Ámsterdam tuvo que venir al hostal un médico y preocupé a todos los profesores. En París no fui al médico pero el segundo día habíamos andando tanto que estaba coja y cuando volví a casa tuve que estar casi un mes en reposo. Soy la reina de las pupas. Así que desayuné con la calma y decidí ir al hospital antes de que empeorara y tuviera que parar el viaje definitivamente. Hacia las 11 estaba en el St. Mary’s Hospital, un hospital pre-ci-o-so al que no hice fotos, porque me encontraba mal y no lo pensé, porque estaba súper agobiada por hacerme entender, porque el maldito hospital es un laberinto y hay que hacer 408248384 pasos para que finalmente te diagnostiquen… Aún y así, estuve muy contenta. Me atendieron maravillosamente y me sorprendí a mi misma con un inglés mejor del que creía que tenía. Enfermeras y médico fueron muy atentos. En cuanto al tema burocrático, no sé si siempre es así, pero yo llevaba mi tarjeta sanitaria europea y aún y así no me pidieron que se la mostrara. Tomaron mis datos y los datos de la persona con la que me alojaba y ya está. Ni pagué, ni me pasaron factura… nada. Así que una atención de 10, no tuve que preocuparme nada más que de encontrarme mejor.

Decidí sacarle la mejor parte: (1) descubrí que este hospital fue donde Fleming descubrió la penicilina y (2) pude hablar bastante en inglés. Así que fin del drama.

Al salir llovía y me dirigí directamente a comer con mi amiga. Comimos en un Nando’s y, sinceramente, cuando lo pedí no tenía una idea muy exacta de lo que acababa de pedir pero fue un acierto total. Eso sí, más caro imposible. La cosa que menos me ha gustado de Londres es que la comida sea tan sumamente cara. Creo que es en lo que más dinero me gasté. Aún y así sólo comía fuera de casa porque desayunaba lo que compraba en el súper Tesco (una cadena de supermercados famosísima de Inglaterra donde todo está muy barato, en comparación con el resto de súpers) y cenaba lo que compraba antes de llegar a casa otra vez en Tesco (como veis, súperadoro este supermercado). Normalmente con una manzana para cenar tenía suficiente.

Pero seguimos que me voy por las ramas.

La comida fue inmejorable. Comí pollo a la brasa (real) y una mazorca de maíz con mantequilla también a la parrilla. OMG que bueno estaba. Para ser una cadena de restaurantes, 10/10; el precio, unas £16 por persona.

Al salir del restaurante topamos con la Westminster Cathedral, una catedral de estilo bizantino. Antes de visitarla, me acerqué al Palacio de Bukingham y sus alrededores, lleno de jardines preciosos. Volví a acompañar a mi amiga al trabajo y visité la catedral. Tuve la gran suerte de que estaba a punto de empezar una misa y el señor de seguridad fue un amor y me dejó pasar a hacer fotos justo antes. Cuando empezó, me senté un rato. Me sorprendió gratamente que los monjes se pasearan con el incienso y cantando cantos gregorianos. Yo a mis 23 años no sé aún en si soy creyente o no, pero puedo decir que aquello me caló tan hondo que lloré durante un buen rato. Fue uno de los mejores momentos del viaje.

Después de visitar la Catedral de Westminster me propuse ir a Hyde Park. Normalmente me oriento muy bien pero ese día, no sé si porque estaba mala, porque había llovido….por lo que fuera, di una vuelta enorme, me perdí y acabé por guardar el mapa y andar hasta hartarme. Se supone que la distancia a la que estaba del parque eran unos 20 min. andando, y tardé dos horas. Aún y así acabé contenta porque conocí el barrio de Belgravia, considerado uno de los barrios más lujosos del mundo (podeis ver un poco de su historia aquí y algunas fotos aquí) y otros parques antes de llegar a Hyde Park. Para cuando llegué me encontraba mal otra vez y bastante fatigada, así que di una vuelta rápida.

Hyde Park es enorme. Vuelta rápida acaba siendo una hora y media y para nada ves ni la mitad del parque. Me pareció increíble que de tan grande que era, que estuviera en medio de la ciudad, envuelto de carreteras principales llenas de coches y que una vez dentro del él no se escuchara nada. Como si estuvieras en el campo. Increíble. Todo mejora si además te encuentras con las simpáticas ardillitas. Son amor puro.

Al final de la vuelta me encontraba mal y eran como las 6 de la tarde, hora a la que todo cierra, así que mi pena y yo nos fuimos a cenar. Me encontré en el McDonald’s de Victoria Station (una de las estaciones más grandes e importantes de Londres) cansada, dolorida de estar malita, sola, sin wifi porque el wifi del Mc es asco y sin megas porque no había cobertura para los que había contratado… en fin, un cuadro. Creo que fue el peor momento de todo el viaje. No es muy agradable estar enferma, sola y en un país extraño.

Al final decidí irme a casa, me compré mi frutita en Tesco y me fui a dormir, esperando que al día siguiente no me doliera nada.

 

PD: Este día no hice muchas fotos, cosa de la que me arrepentí tremendamente al día siguiente. En fin.

 

To be continued…

Eris.

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