LONDON (V)

¡Hola a todxs!

Aquí va la mi último día en Londres..:)

 

14 de abril

El 14 de abril me levanté con toda la penita del mundo. Mi amiga y su compañera de habitación (donde yo dormía, concretamente) se mudaban de casa, así que les quedaba un último viaje y estaban muy agobiadas. Como había dejado la maleta hecha la noche anterior y todo preparado para coger las cosas e irme, decidí ayudarlas a llevar las últimas cosas.

Así que ya nos veis a tres chicas chiquiticas con un montón de bultos más grandes que nosotras dando vueltas por Londres, y yo con mi maleta a cuestas.

Cuando terminé deberían ser alrededor de las 10.15 de la mañana, así que me puse en marcha para ir al British Museum. Por suerte, por £1,5 puedes dejar la maleta y todo lo que quieras en un armario que hacía las veces de guardarropa y así pude moverme libremente por el inmenso museo.

Empecé por la parte de Egipto, ya que siempre me ha fascinado todo lo relacionado con la cultura egipcia. Después pasé a las salas de arte griego (donde por cierto hay una sala ENORME dedicada únicamente a piezas del Panteón griego. Después pasé por el arte romano, tibetano, chino, japonés, nativo-americano y suramericano (tribus incas, peruanas y demás…-no es desinterés, es que ya no me acuerdo exactamente…-, aquí podéis ver todos los espacios del museo). En este caso no pedí audioguía ya que entre que tenía poco tiempo, que el museo es gigantesco y que me gusta ver los objetos históricos a mi ritmo, si la hubiera pedido no hubiera acabado nunca.

Realmente disfruté muchísimo como he dicho la parte de Egipto antiguo, pero me llevé una grata sorpresa con las piezas del Tíbet, China, de la Época Medieval y arte etrusco.

Algo que no había comentado hasta ahora es que a diferencia de las iglesias, los museos son gratuitos, lo que es sumamente genial.

Al final, la visita duró desde las 11 hasta las 14.45 aproximadamente y como era el último día…no podía dejar de volver a Beijing Dumpling a comerme los deliciosos tallarines ❤ Esperé a mi amiga, que venía de trabajar, porque quería despedirme en la estación de camino al aeropuerto. Llegó un poquito tarde y a mi que me gusta tenerlo todo atado y súper atado, me entró la histeria. Y para más inri, cuando fuimos a coger el metro no funcionaba y nos hicieron bajar, con lo que tuve que hacer un rodeo de los mil demonios por otra línea y por los pelos no cojo el Stansted Express. No es que el billete tuviera una hora concreta pero quería llegar como máximo una hora y media antes de la salida del avión.

Una vez en el aeropuerto, desesperación total. Mi yo controladora estaba de los nervios porque no pusieron la puerta de embarque hasta media hora antes de la salida del vuelo. Así que luego fueron todo prisas.

Además el vuelo salió 30 min más tarde. El vuelo fue terrible. Un grupo de jóvenes ingleses venían de vacaciones a Barcelona y estuvieron armando escándalo todo el vuelo; a mi lado tenía una chica que no paraba de persignarse y de rezar padres nuestros, y hasta que aterrizamos no cesó. Un cuadro. Y al llegar no nos ponían las escaleras y tardamos en bajar otra media hora, además de la otra media de retraso que ya llevábamos. A mi ya me empezó la ansiedad y casi me da algo. Total, un desastre de trayecto. Al fin pude bajar y pasar por la interminable cola para presentar el DNI hasta encontrarme con mis padres, que llevaban casi dos horas esperándome los pobres.

 

——————————————————————————————————————

 

Y hasta aquí lleva mi remember sobre el viaje a Londres. Hacía mucho tiempo que quería escribir sobre ello y espero que os haya gustado 🙂

En general Londres no es una ciudad de la que me haya enamorado, aunque tiene sitios preciosos y la gente es maravillosa, pero volvería sin duda cuando haya puesto un poco de distancia en el tiempo.

Me quedo como mejor momento las visitas mañaneras y vespertinas de la House of Parliament y el Big Ben y con la buena experiencia de viajar en solitario; mucha gente lo recomienda y pensaba que me iba a sentir extraña y cohibida, pero Londres es una ciudad maravillosa y te sientes uno más.
Muchas gracias por leerme bonitas y bonitos!

 

Eris.

Anuncios

LONDON (IV)

¡Hola guapis! Seguimos con mi diario de vacaciones, el cuarto día….

13 de abril

El 13 de abril pasará a los anales de mi historia: cumplí uno de mis sueños.

Nos levantamos muy muy pronto ese día porque teníamos la primera entrada de la mañana del Studio Tour Harry Potter, a las 9.30 y había como poco menos de una hora para llegar y luego había que esperar al bus lanzadera de la Warner. Para ir allí usamos nuestras Oyster pero como nuestro límite era de zona 3 e íbamos a zona 9, recargamos en la estación con £10 más cada una, y luego la máquina te hacia la cuenta de cuanto ibas a gastarte (es decir, digamos que hasta la zona 3 contaba como que estaba pagado y te descuentan el resto –no las £10 completas- hasta la 9, todo genial y barato, teniendo en cuenta la distancia).

Una vez en la estación de Watford Junction (la última del London Overground, un tren como los de cercanías), tuvimos que esperar bastante a la lanzadera, que llegó como 20 min tarde y yo ya estaba que me quería morir.

No puedo describir la sensación de impaciencia que sentí cuando pisé la Warner. Ni la de esperar en la entrada. Podría compararla a la de ir a Disneyland, como una niña de 5 años. Como tampoco puedo describir con otra palabra que no sea IN-CRE-Í-BLE el interior de los estudios. Estaba todo allí: todo lo que sale en las películas, escenas recreadas, maquetas, objetos, habitaciones, vestuario…Mejor imposible. Tampoco pondré muchas fotos porque sería un rollo que lo veáis antes de ir. La sorpresa es lo mejor.

Sin ningún tipo de duda la mejor excursión de Londres que repetiría millones de veces.

De la visita destacaría la recreación del andén 9 3/4 y que al final de la visita hay una “sorpresa” que no te esperas, piensas que el tour acaba y de pronto entras a una sala preciosa. Creo que estuvimos allí metidas más de media hora. Y me pasé, de nuevo, un buen rato llorando de la emoción. Ya veréis, ya veréis.

Por cierto, además de encontrar algún que otro puesto de merchandising durante el tour, también hay una zona-bar para picar algo y descansar porque la visita es completamente andando y un poco larga. Recomiendo mucho que probéis la cerveza de mantequilla. Tiene un sabor extraño pero….¡¡¡es cerveza de mantequilla!!!

Cuando acabamos el tour sobre la una y media del mediodía, subimos de nuevo a la lanzadera de vuelta a coger el tren y de vuelta a Londres… y yo aún estaba en las nubes.

Una vez en el centro, no sé ni si comí. Tenía que ir corriendo a Westminster Abbey con mi entrada caducada desde hacía tres días. Por fin pude entrar y verla, con audioguía y todo, como no podía hacer fotos en el interior como mínimo me culturicé. Y debo decir que quede gratamente sorprendida con la cantidad de historias que hay acumuladas dentro del recinto: reyes enterrados, soldados, acontecimientos importantes, sobre su construcción… Pero llamadme rara. Sin hacer fotos es como si no la hubiera visitado. En fin.

Hora y media después, me dirigí al barrio de Temple, donde se encontraba Temple Church, porque soy una fan muy fan de Dan Brown y la Iglesia del Temple sale en El Código Da Vinci. Para mi desgracia, el barrio es muy raro (o yo entré por la puerta equivocada) y tuve que preguntar varias veces, porque me desvié mucho del trayecto. Al final encontré a un señor mayor que fue tan amable de acompañarme hasta la misma puerta de la Iglesia (inciso: los ingleses no son para nada tan bordes como los pintan, yo no me encontré con ninguno y son todos un amor). A todo esto, llegué a las 6 de la tarde y empezaba justo entonces una misa, a la cual no dejaban entrar a turistas. Iba a durar demasiado así que tuve que irme, con mi decepción de la mano. En la plaza había un pequeño monumento dedicado a los templarios: un banco de obra con una figurita en lo alto de dos templarios a caballo. Escuché a una guía decir que se les representa así porque los templarios eran una orden pobre, a pesar de que fueron algo como los primeros bancos -se les entrebaga el dinero y ellos lo guardaban y en otro lugar otros templarios podían darle el mismo dinero a alguien que lo había entregado anteriormente- y que por eso montaban a caballo de dos en dos. Al menos pude aprender esto y encontrarme por casualidad con The Royal Court of Justice.

En vez de coger el metro inmediatamente, como aún era pronto, decidí dar un rodeo por los puentes cercanos y fui a ver de cerca el London Eye. Había decidido no subir porque resultaba prohibitibamente caro (unas £29) y aunque hubo un momento en el que dudé, la larguísima cola me echó para atrás. Fui andando hasta la House of Parliament y cogí el metro en Westminster.

Creo que esa noche cené un sándwich de los que vienen hechos y de los cuales los ingleses son muy fans y un zumo, pero estaba todo malísimo. Me fui a dormir triste, porque al día siguiente tenía que ver muchas más cosas, pero ya era el último día…

 

To be continued…

 

Eris.

LONDON (III)

¡Holita! Seguimos con la serie de post de mis vacaciones…¡gracias por seguirla! :*

 

12 de abril

Por suerte esa mañana desperté prácticamente recuperada, aunque tenía que tomarme la medicación hasta el último día de viaje. Me duché, desayuné y empecé mi ruta diaria: bus, metro y Tesco.

-Tengo que hacer un pequeño inciso para el transporte público.

En cuanto al metro (o tube, como lo llaman allí) todo el mundo llora por lo supuestamente difícil que es moverse en metro por Londres y yo ya iba con todo el miedo porque pensaba que iba a perderme continuamente. Pero no. El primer día le pedí a mi amiga que cada vez que cogiéramos un metro que me explicara como iba y en realidad es bastante fácil, aunque es mejor llevar siempre un Tube map por si las moscas para orientarnos bien, pero no sufráis.

En cuanto a los autobuses funcionan con la Oyster igual, son tarjetas magnéticas así que es muy cómodo. Y es genial ir en los autobuses de dos pisos jiji Ahora son todos modernos pero por suerte de la vida me crucé con uno de los antiguos (ver foto en la galería).

Para moverse en autobús es un poco más complicado. Aquí en España como supongo que será en otros países, tenemos que los autobuses suben por una calle y bajan por la paralela, o si es de dos sentidos, sube por la derecha y baja por el carril contrario. En Londres no. Da igual que al otro lado de la calle tengas otra parada: acabarás en otro sitio distinto a la parada de origen. Para esto lo mejor es descargarte la app Citymapper, que aunque se necesite internet puedes acceder a ella en algún bar y hacer capturas de pantalla y ya está. De esta manera pones la ciudad en la que te encuentras, tu origen y destino y te dice que autobuses puedes coger, y también qué metros, si lo necesitas. Es una app genial y me salvó de algún apuro cuando no quería coger el metro en horas punta.-

Pero volvamos al viaje.

Mis planes para ese día era empezar viendo Westminster Abbey (tendría que haber ido el día anterior pero como estuve en el hospital y la Iglesia cerraba a las visitas a las 3 de la tarde, no pude), después de comprar mi fruta y mi Twix y un mapa nuevo, porque estaba dejando el de mi amiga hecho un cromo. Una vez en la Iglesia, supe que se celebraba un  evento privado y ese día no estaba abierta al público. Yo llamé a este fenómeno La maldición de Westminster Abbey.

De casualidad me percaté de que estaba la Supreme Court of the United Kingdom. Como me he leído muchísimas sentencias de este tribunal durante la carrera me hizo mucha gracia y entré a verla. Fue genial porque estaba yo sola y el señor de seguridad me explicó un poco sobre las salas y me dijo que podía presenciar una vista si quería, pero no tenía tiempo 😦 Cuando salí, me di una vuelta rápida por House of Parliament y el Big Ben y luego me metí en el metro (una curiosidad que se me olvidó ayer: Big Ben es como se llama la campana que está en la Torre del Reloj, pero todo el mundo conoce como Big Ben al conjunto en sí)

Mi siguiente parada fue el Natural History Museum, que me superencantó. El edificio es maravilloso y realmente es muy curioso como se entremezclan los colores de los tochos, además de que tiene muchísimos detalles en la fachada. Ya lo veréis en las fotos, ya. Lo que más ganas tenía de ver del museo era el dinosaurio de la entrada (que sí, es una recreación), porque soy un poco freak de los dinosaurios y el diplodocus es mi dinosaurio favorito en el mundo ❤ (Piecito hizo mucho daño, sí). Una vez en el vestíbulo, el museo se reparte en muchísimas salas de distintas temáticas pero como es normal con mi suerte, la mitad del museo estaba cerrado por obras de remodelación y no pude ver nada sobre minerales y vegetales (tenía especial hype creado por ver la gran secuoya, pero no). Aún y así pude visitar la exposición permanente de animales, la de dinosaurios y la del cuerpo humano. Pasé unas horas geniales. No voy a poner muchas imágenes porque así no “spoileo” a nadie. Yo fui allí sin mirar nada, para encontrármelo de sorpresa, y es lo mejor que pude hacer. La parte que más me gustó fue sin duda la de los dinosaurios. Algunos son recreaciones pero aún y así es maravilloso ver de tan cerca ejemplares que normalmente no puedes ver en cualquier museo. Recomendable 100%.

Cuando salí al mediodía fui a Harrods a comprarle algún dulce típico a mi madre. Tengo que decir que me sentí muy fuera de lugar dando vueltas por el centro comercial. Y mira que ya era raro que en una sala hubiera bolsos carísimos y en otra cercana estuvieran comiendo marisco, o hubieran tiendas. Pero es que es increíblemente grande, ostentoso y lujoso. Después fui a comer a un Garfunkel’s. Ni fu ni fa. Comí hamburguesa con patatas y ensalada y me costó unas £12. Para todo lo que había llegado a pagar, no estuvo nada mal. Un 7,5/10.

Después conseguí reunirme con mi amiga y me llevó a un paseo exprés por el centro comercial Liberty, Carnaby Street, Regent’s Street, Covent Garden y Neal’s Yard. En Regent’s Street me llevó a Hamleys, una juguetería de 5 pisos donde hay de TODO. Entras allí y te conviertes en niño otra vez. En la cuarta planta hay una zona de merchandising de todo tipo y…¡¡con cosas de Harry Potter!! Como buena fan que soy lo miré y remiré todo y me puse los dientes largos. Consejo que yo misma no seguí: si tenéis intención de compraros una varita de HP hacedlo aquí. A parte de que es un lugar que vale MUCHO la pena ver, están casi a la mitad de precio y es merchandising original. No lo dejéis escapar como yo, que ahora lloro.

En cuanto a Covent Garden me pareció muy agobiante. Es un barrio en el cual hay una especie de mercadillo un poco pijo y caro y estaba llenísimo de gente. Neal’s Yard es un rincón adorable y aunque es un lugar muy recomendado, si no tenéis tiempo de sobra tampoco creo que se eche a perder el viaje por no verlo.

De allí cogí un metro para coger la línea Jubilee para ir al DLR dirección Greenwich. En serio, Londres es enorme. Cada día de la casa donde estaba (y era una zona 3) tardaba como 40 min. en llegar al centro. Y no está lejos en el mapa, en serio, pero es una locura lo tremendamente grandioso que es. Fin del flipe.

El DLR es una especie de renfe estilo monorraíl muy chachi que se coje en dos lugares del centro, la parada Tower Hill y Bank, y si podéis evitar a toda costa en todos los momentos hacer transbordos en Bank, mejor. Es horrible. Pero a lo que iba. Llegué a Greenwich (y si tenéis que preguntar, no digáis Greenwich, porque os mirarán raro y no os entenderán; tenéis que decir “Greenich”. Muy normal todo.

El barrio-pueblo de Greenwich es súper cuqui. No hay otra palabra. Es tranquilo, al lado del río Támesis. Lo primero que ves es el Cutty Sark, un velero tipo clipper pre-ci-o-so. Tras un paseo un poquito largo, llegué a la Old Royal Naval College. Es el segundo lugar que más ganas tenía de ver. Es un sitio maravilloso. No tengo palabras para describirlo. Tendréis que ver las fotos, que no le hacen justicia.

Dando un largo paseo hacia arriba de una pequeña montaña, nos encontramos con Greenwich Park y el observatorio de Greenwich. Uno de mis mejores recuerdos del viaje es llegar al césped, estirarme y comerme una manzana mientras miraba a la gente jugar, tocar la guitarra, correr…Es increíble como una ciudad tan grande puede hacerte sentir bien aunque estés solo, así que es una ciudad totalmente recomendable para viajar en solitario.

Cuando reemprendí el camino, subí hasta el observatorio de Greenwich, que con mi suerte, ya estaba cerrado. Por suerte pude disfrutar de unas vistas increíbles.

Al final, bajé de nuevo al pueblo, me di un paseo y cogí el DLR de vuelta. Acabé llegando a casa muy tarde, pero muy contenta. Esa es otra de las cosas que me ha sorprendido de Londres: poder ir sola por la calle de noche sin sufrir por si puede pasarme algo. A todas nos ha pasado alguna vez que hemos salido de fiesta y hemos tenido que ir con mil ojos a la vuelta, o incluso de día, tener que vigilar dependiendo del sitio por el que vayamos. Aquí no. Puedes ir a las 3 de la mañana sola que no pasa absolutamente nada y eso ayudó muchísimo a mejorar la experiencia de Londres.

Ese día me pegué un capricho y cené una hamburguesa con patatas y me fui a dormir, con muchísimas ganas de que fuera al día siguiente porque…¡¡¡¡¡Nos íbamos al Warner Bros Studio Tour London: The making of Harry Potter!!!!!

 

Continuará………. 🙂

 

Eris.

LONDON (II)

It’s time to continue…

11 de abril

Al día siguiente me levanté hecha polvo. La noche anterior me puse mala, porque sí, soy especialista en ponerme mala cuando viajo al extranjero. En Ámsterdam tuvo que venir al hostal un médico y preocupé a todos los profesores. En París no fui al médico pero el segundo día habíamos andando tanto que estaba coja y cuando volví a casa tuve que estar casi un mes en reposo. Soy la reina de las pupas. Así que desayuné con la calma y decidí ir al hospital antes de que empeorara y tuviera que parar el viaje definitivamente. Hacia las 11 estaba en el St. Mary’s Hospital, un hospital pre-ci-o-so al que no hice fotos, porque me encontraba mal y no lo pensé, porque estaba súper agobiada por hacerme entender, porque el maldito hospital es un laberinto y hay que hacer 408248384 pasos para que finalmente te diagnostiquen… Aún y así, estuve muy contenta. Me atendieron maravillosamente y me sorprendí a mi misma con un inglés mejor del que creía que tenía. Enfermeras y médico fueron muy atentos. En cuanto al tema burocrático, no sé si siempre es así, pero yo llevaba mi tarjeta sanitaria europea y aún y así no me pidieron que se la mostrara. Tomaron mis datos y los datos de la persona con la que me alojaba y ya está. Ni pagué, ni me pasaron factura… nada. Así que una atención de 10, no tuve que preocuparme nada más que de encontrarme mejor.

Decidí sacarle la mejor parte: (1) descubrí que este hospital fue donde Fleming descubrió la penicilina y (2) pude hablar bastante en inglés. Así que fin del drama.

Al salir llovía y me dirigí directamente a comer con mi amiga. Comimos en un Nando’s y, sinceramente, cuando lo pedí no tenía una idea muy exacta de lo que acababa de pedir pero fue un acierto total. Eso sí, más caro imposible. La cosa que menos me ha gustado de Londres es que la comida sea tan sumamente cara. Creo que es en lo que más dinero me gasté. Aún y así sólo comía fuera de casa porque desayunaba lo que compraba en el súper Tesco (una cadena de supermercados famosísima de Inglaterra donde todo está muy barato, en comparación con el resto de súpers) y cenaba lo que compraba antes de llegar a casa otra vez en Tesco (como veis, súperadoro este supermercado). Normalmente con una manzana para cenar tenía suficiente.

Pero seguimos que me voy por las ramas.

La comida fue inmejorable. Comí pollo a la brasa (real) y una mazorca de maíz con mantequilla también a la parrilla. OMG que bueno estaba. Para ser una cadena de restaurantes, 10/10; el precio, unas £16 por persona.

Al salir del restaurante topamos con la Westminster Cathedral, una catedral de estilo bizantino. Antes de visitarla, me acerqué al Palacio de Bukingham y sus alrededores, lleno de jardines preciosos. Volví a acompañar a mi amiga al trabajo y visité la catedral. Tuve la gran suerte de que estaba a punto de empezar una misa y el señor de seguridad fue un amor y me dejó pasar a hacer fotos justo antes. Cuando empezó, me senté un rato. Me sorprendió gratamente que los monjes se pasearan con el incienso y cantando cantos gregorianos. Yo a mis 23 años no sé aún en si soy creyente o no, pero puedo decir que aquello me caló tan hondo que lloré durante un buen rato. Fue uno de los mejores momentos del viaje.

Después de visitar la Catedral de Westminster me propuse ir a Hyde Park. Normalmente me oriento muy bien pero ese día, no sé si porque estaba mala, porque había llovido….por lo que fuera, di una vuelta enorme, me perdí y acabé por guardar el mapa y andar hasta hartarme. Se supone que la distancia a la que estaba del parque eran unos 20 min. andando, y tardé dos horas. Aún y así acabé contenta porque conocí el barrio de Belgravia, considerado uno de los barrios más lujosos del mundo (podeis ver un poco de su historia aquí y algunas fotos aquí) y otros parques antes de llegar a Hyde Park. Para cuando llegué me encontraba mal otra vez y bastante fatigada, así que di una vuelta rápida.

Hyde Park es enorme. Vuelta rápida acaba siendo una hora y media y para nada ves ni la mitad del parque. Me pareció increíble que de tan grande que era, que estuviera en medio de la ciudad, envuelto de carreteras principales llenas de coches y que una vez dentro del él no se escuchara nada. Como si estuvieras en el campo. Increíble. Todo mejora si además te encuentras con las simpáticas ardillitas. Son amor puro.

Al final de la vuelta me encontraba mal y eran como las 6 de la tarde, hora a la que todo cierra, así que mi pena y yo nos fuimos a cenar. Me encontré en el McDonald’s de Victoria Station (una de las estaciones más grandes e importantes de Londres) cansada, dolorida de estar malita, sola, sin wifi porque el wifi del Mc es asco y sin megas porque no había cobertura para los que había contratado… en fin, un cuadro. Creo que fue el peor momento de todo el viaje. No es muy agradable estar enferma, sola y en un país extraño.

Al final decidí irme a casa, me compré mi frutita en Tesco y me fui a dormir, esperando que al día siguiente no me doliera nada.

 

PD: Este día no hice muchas fotos, cosa de la que me arrepentí tremendamente al día siguiente. En fin.

 

To be continued…

Eris.

LONDON (I)

LONDON (I)

¡Hola bonitxs!

Como ya sabéis hace unos meses viajé a Londres y para mi fue un viaje muy muy esperado. Antes de irme ya tenía planeado hacer un post sobre la experiencia pero lo fuí dejando y….bueno, ya sabéis. Así que hoy voy a hablaros de cómo fue mi viaje y haré algunas recomendaciones sobre sitios que descubrí, restaurantes y alguna que otra cosa que no os podáis perder si queréis viajar a Londres en un futuro. Iré subiendo un post por día de viaje, para que no se haga tan pesado, porque me ha quedado realmente largo… ¡Empecemos!

10 de abril

Salí del Aeropuerto del Prat a las 6.30. Llegué a Londres a las 7.30 hora local  (GTM -1) al Aeropuerto de Stansted (un verdadero horror porque la terminal está como separada del edificio principal y hay que ir con lanzaderas-monorraíl hasta él y no hay nada señalizado). Aún y así el vuelo de ida fue una verdadera delicia, viendo amanecer mientras me comía un croissant caliente :). Llegué a desesperarme verdaderamente al encontrarme en un país extraño y sin manera posible de que el wifi del aeropuerto se conectara, hasta que pensé…de eso se trata, de que te busques la vida. Desde el aeropuerto fuí hasta Liverpool Street Station en el Stansted Express, súper cómodo, con servicio de desayuno y, si lo coges exactamente con unos tres meses de antelación, súper barato (suele costar unas £32 ida y vuelta y yo lo conseguí por £16). Una vez allí pasé por una odisea para contactar con la amiga que vive en Londres y en cuya casa iba a quedarme. Después pasamos todo el día haciendo turismo, de 11 de la mañana a 12 de la noche. Exhaustas era poco, pero queríamos aprovechar el tiempo juntas porque ella trabajaba y no ibamos a estar más que otro día las dos. Ese día visitamos los monumentos más importantes, haciendo una ruta andando: Camden Town (metro), Tower of London, Bridge Tower, HSM Belfast, City Hall, London Bridge, Bank of England, Monument to the Great Fire (con una historia que me dejó un poco pillada, si queréis leerla pinchad aquí), St. Paul’s Cathedral, Millennium Bridge (el de Harry Potter sísí), House of Parliament+Big Ben, Whitehall, Horse Guards Parade, Trafalgar Square+National Gallery, Picadilly Circus y China Town.

Camden Town es todo lo que dicen de él y más. De todo el presupuesto que tengáis para el viaje, llevaos un buen pico porque a uno se le van los ojos de la de cositas que hay para comprar… Os aconsejo que, después de mirar los días que lo abren (porque no está abierto toda la semana), vayáis lo más al final del viaje. Yo fue lo primero que visité y debería haber comprado los recuerdos allí, que son más baratos e iguales que en otros sitios, pero no, porque soy así y prefiero gastarme el doble (véase la ironía). No dejéis de visitar la parte de las tiendas artesanales, son muy muy chulas.

La Tower of London, el Tower Bridge y el City Hall me gustaron muchísimo pero lo que más me sorprendió fue como se mezclaba lo moderno con la arquitectura más clásica. Normalmente la mezcla de estilos no me gusta pero en este caso lo han hecho sorprendentemente bien. He puesto un par de fotos en la galería para que veáis a lo que me refiero. Una curiosidad: el color del Tower Bridge cambia a placer de la reina: cuando se cansa, pide que le cambien el color.

St. Paul’s Cathedral es también una maravilla arquitectónica. Creo que era el lugar que más ansiaba visitar pero como soy una fan súper fan de fotografiarlo todo y no dejaban fotografiar el interior, me llevé una gran decepción y casi ni disfruté de la visita (aunque en medio de mi indignación pude hacer una foto de escaquis de la entrada por dentro). Es más, la disfruté tan poco que casi ni me acuerdo de cómo era por dentro. En fin. Tuvimos la suerte de que empezó en aquél momento una misa y pudimos escuchar la música del grandísimo órgano y ver cómo los monjes repartían incienso con el botafumeiro. Fue muy bonito. Al salir nos acercamos al Millennium Bridge, el puente que se rompe al principio de la película de Harry Potter y el príncipe mestizo.

Después nos dirigimos al oeste de la ciudad, hacia el distrito de Westminster, a ver la joya de la corona: Big Ben. Qué puedo decir. Me parece la cosa más bonita que he visto en mi vida. Y mira que es simple. Un poco decepcionante su altura, porque es más bien bajito y gordinflón, pero aún y así es el sitio más bonito de Londres. De hecho creo que lo visité todos los días del viaje; vendría a ser el equivalente de la Catedral de Notre Dame de París. Tuve la “suerte” de escuchar las campanas sonar y fue casi mágico; tiene un sonido potente y limpio. Precioso.

Después nos dirigimos a Whitehall a ver la residencia del Primer Ministro, a la Horse Guards Parade, a Trafalgar Square y Picadilly Circus y éstas dos últimas (sobre todo Picadilly) me decepcionaron bastante, aunque quizá se debiera a que estaba muy cansada. Finalmente, llegamos a China Town. No es tan “chino” como nos hacen creer ni por asomo pero está plagado de restaurantes. Aquí sí que voy a hacer una recomendación: el Restaurante Beijing Dumpling, un 12/10. Toda la comida que implica pasta o tipo bollitos chitos se hace en directo, es decir, tú puedes ver como la fabrican, así que es comida 100% casera. Esa noche mi amiga pidió todo lo que creyó que podía gustarme y al final acabamos llevándonos como 20 dumplings a casa, pero TODO absolutamente TODO está buenísimo. Personalmente os recomiendo el plato llamado “La Capital ‘Zha Jiang’ Sauce”, tallarines gruesos caseros picantes con carne. Es lo más bueno que he probado en mi vida. En serio. A riesgo de perder el avión de vuelta, volví a comer más el último día.

Ese día hizo un frío de los mil demonios y mira que llevaba un plumón especial de nieve, pero el viento era helado. Así que al final llegamos a las 12 de la noche a casa congeladas y tremendamente cansadas. Por suerte, no llovió.

Consejo para el primer día: hay que informarse bien de las tarjetas integradas para ir en transporte público. Si haces las cuentas, es mejor coger un ilimitado diario si vas 4 días o menos porque sino sale muy caro. Yo fui 5 días, así que nada más llegar me compré una tarjeta Oyster de viajes ilimitados a 7 días que me costó unas £55, contando el precio de la tarjeta. Si al final de tu viaje devuelves la tarjeta te devuelven las £5 que vale ésta. Muy bien todo.

 

Continuará… 🙂

 

Eris.

218 días en reconstrucción

Hay veces en las que he querido gritar. Aún a veces me pasa. En mis peores momentos he querido tener poderes y poder arrasar ciudades. La rabia es muy mala.

Por otra parte, tengo un reto aún mayor que el de mantener mi autocontrol: el de rehacerme a mí misma. Siempre pensé que las cosas serían como antes pero lo cierto es que las cosas han cambiado, para bien. Ahora no me amilano y llamo a las cosas por su nombre y no permito que nadie diga que está por encima de mi. En estos meses he vuelto a empezar de nuevo lo que dejé aparcado el agosto pasado -y sí, digo empezar porque Dios me libre de volver dónde lo dejé-, me he reconciliado con la lectura y un poco conmigo misma; he viajado sola, me gradué y he descansado muchísimo este verano, pensando que quiero hacer con mi carrera profesional (aunque…en esto no he llegado a nada claro aún).

Desde luego, como experiencia destacable elijo el viaje a Londres. No voy a decir que la ciudad me volvió loca pero me sentí tremendamente independiente y capaz de cualquier cosa.

También he tenido tiempo para reconciliarme con mi pasado, y tiempo para sentirme muy muy querida. La verdad es que no me puedo quejar; cuando las cosas se hacen bien se dice y punto. Ahora estoy en ese punto de calma absoluta en el cual parece que todo va a venir rodado; todo son planes a corto y largo plazo y la verdad es que eso me hace muy feliz. Así que los berrinches..sólo son una pequeña parte de mi ahora (aunque los echo de menos, daban rienda suelta a mi imaginación y a mis dedos y me salían unos textos muy suculentos, pero qué se le va a hacer).

Por fin sólo me quedan 3 meses para acabar la carrera así que busco prácticas y quiero intentar mantenerme lo más ocupada posible, me lo pide el cuerpo. Así que intentaré de alguna manera escribir aquí y escribir alguna cosilla en otro blog de lectura que he abierto (atentos al spam https://intothebooksheart.wordpress.com/ ). No dejo de sentirme culpable cada día por abandonar este blog 😦

Ahora por ahora la vida se me hace muy fácil. Intento dejar que fluyan las cosas y cuando el frente se presenta un poco feo respiro hondo, cuento hasta 3, cojo un libro y me repito a mi misma….no pasa nada, tranquila y sigue adelante. No hay nada que no tenga solución. Y me encanta haber cambiado la perspectiva de mi vida.

 

Eris.

¿Me lo prometes?

Las promesas que me hicieron (14/2)

edelsteine

Prometo despertarme cada mañana a tu lado. Prometo espantar tus fantasmas del pasado. Prometo besarte hasta desgastar tus labios. Prometo hacerte sonreír hasta que te duela hacerlo. Prometo conocer hasta tus peores pesadillas. Prometo contar cada unos de tus lunares. Prometo mirarte como si mis ojos fuesen tuyos. Prometo tumbarme a tu lado cuando decidas caerte y coger aire, porque yo seré tu oxígeno. Prometo levantarte cada vez que te caigas. Prometo parar el tiempo mientras nuestras manos estén unidas. Prometo erizarte la piel con cada te quiero. Prometo abrazarte con cada atardecer. Prometo hacerte olvidar la distancia. Prometo hacerte la persona más feliz del mundo. Prometo intentar hacer todo esto lo mejor que pueda.

photo-1472608127515-7a7e160c6ab9.jpeg

Y sobretodo prometo enamorarme de ti cada día.

Ver la entrada original

A long time ago…

¡Hola holita!

Hace ya como 1000 años que no escribimos ¡y es que estamos ocupadísimas! Psique está liada con las prácticas en los juzgados, pero estoy un poco enfadada porque lleva dándome largas más de un mes (y más de dos, aún y cuando no estaba ocupada) y no escribe nada. Muy mal. 😛

En cuanto a mi, también estoy liada con el trabajo y los exámenes finales (¡terror!)

harry-susto-bravoporti

Pero no por eso dejo de acordarme del blog, de lo abandonado que lo tengo y de vosotros. Echo de menos sentarme y ponerme a leeros, de verdad.

Aún y así, no paro de tener ideas para escribir y las voy anotando en una libretita, junto con algunas notas para acordarme de todo. En cuanto tenga un respiro, acabe los exámenes y vuelva de Londres (yupiiiiiii!) quiero escribir algunas cosillas para tener reservas e ir subiendo posts de vez en cuando 🙂

Por otra parte, tengo que decir que hacía mucho tiempo que no me iban tan bien las cosas (o todo lo bien que pueden ir cuando odias la universidad, claro). La culpa la tiene alguien que me inspiró en mis antiguos posts… 🙂 Te quiero bonito.

 

Así que nada, con todo el dolor de mi corazón dejo aquí este mini post tan triste y sigo estudiando. ¡Besitos!

 

Eris.

Exogenesis: Symphony – Muse

Buenos días! Debería estar estudiando y no blogueando pero esta mañana me he levantado con ganas de compartir un poquito de la música que me inspira con vosotros :3 Aviso ahora y para futuros posts que no entiendo nada de música y únicamente me baso en mi poco formada opinión para describir la música que pongo (igual que para los libros y el cine, ya puestos a poner sobre aviso). A lo que iba.

Hoy os traigo una sinfonía compuesta por Matt Bellamy, integrante y vocalista de Muse (banda de rock británica) y que está incluida en su quinto disco, The Resistance. Originariamente está dividida en tres partes: Part 1 [Overture], Part 2 [Cross-Pollination] y Part 3 [Redemption]. Matt explicó que la sinfonía, con influencias de Sergei RachmaninoffRichard StraussChopin y Pink Floyd, se basa en el concepto de “panspermia”, una hipótesis que plantea que la vida puede tener su origen en cualquier parte del universo, explicado muy resumidamente (un poco más de información aquí y aquí). Además, Bellamy también explicó la historia que se esconde detrás de la sinfonía se basa en la asunción de la exterminación de la civilización, que pone toda su esperanza en unos astronautas que tienen la misión de explorar el espacio y propagar la humanidad en otros lugares.

En la primera parte [Overture], la humanidad acepta que la civilización llega a su fin; en la segunda [Cross-pollination] la humanidad queda esperanzada en la tarea de los astronautas de encontrar un nuevo lugar para poblar a lo largo y ancho del espacio y, finalmente, la tercera parte [Redemption] es cuando finalmente los astronautas se dan cuenta de que para poder sobrevivir la humanidad tiene que cambiar porque sino, vayan donde vayan, el ciclo se repetirá.

Personalmente, de la primera parte a mi me llega a lo más hondo la voz de Matt, que parece derrotado. En la segunda parte, que es cuando llega la esperanza, me gusta destacar la conjunción del rock con música clásica de fondo, mientras Bellamy canta, realmente es un momento que transmite fuerza y un sentimiento de “no rendición”. Finalmente, la tercera parte, es mi favorita, de cabo a rabo. Es perfecta. Muestra la tranquilidad de haber alcanzado por fin lo ansiado [al principio], después el ritmo sube y Matt empieza a cantar, con un “let’s start over again” y otras frases del mismo estilo que dan fuerza (a la humanidad) para seguir adelante.

Soy bastante fan de Muse pero aunque han venido a España varias veces y vuelven a venir este año, no he podido ni podré por ahora verles en directo. Aún y así, su música es realmente especial y, si no los conocíais, os animo a que escuchéis alguna canción más porque son realmente increíbles.

Os dejo aquí seguido el “vídeo” que contiene las tres partes de la sinfonía seguidas para que juzguéis vosotros mismos. Besitos! 🙂

 

Eris.